sábado, 28 de enero de 2012

CRÓNICA: GASTRONOMÍA PERUANA

EN BUSCA DE UN EXQUISITO ALMUERZO

Son las 13.30 horas. El estómago se apretuja por ser la hora del almuerzo. Tareas pendientes en el trabajo me hicieron permanecer unos minutos adicionales en la oficina porque el jefe requería con urgencia la relación de proveedores para gestionar la cancelación de sus servicios.
Aún tengo suficiente tiempo para almorzar y reposar toda vez que debo reingresar al trabajo a las 16.00 horas, así que camino con tranquilidad por las calles de la ciudad de Tarapoto, soportando la languidez del estómago por la tardanza en digerir alimentos.
Llevo apenas dos semanas en esta ciudad y he escuchado que su gastronomía es exquisita, así que aprovecharé para comprobar que tan cierto es, buscando un restaurante de comida típica. Camino por las calles de la ciudad observando la hilera de motocicletas que transitan interminablemente.
Restaurante La Posada

Después de 20 minutos encuentro el lugar adecuado, el restaurante "La Posada" en la Asociación de Vivienda Villa Autónoma. Un acogedor lugar rodeado de vegetación al cual ingreso y tomo asiento. De inmediato se acerca una persona a atenderme con la lista del menú. Para abreviar y apaciguar el hambre le pido que me recomiende un plato típico y una bebida también. Sin titubear me dice que pruebe el “chacarero” y refrescos de la región, lo cual acepto de inmediato. Al cabo de veinte minutos sirven el pedido. Un exquisito aroma despide la comida hecha a base de tacacho (plátano machacado con aderezo), patacones (plátano machacado y dos veces frito, plátano maduro frito, una porción de chorizo, una de cecina y una porción de pollo), acompañado de lechuga, tomate y cebolla en rodajas, que forman una exquisita y colorida ensalada. Mientras que dos jarras de vidrio traslucen el refresco de uva y refresco de aguaje, ambas frutas de la región. Lo pruebo de inmediato y el sabor de la carne ahumada, es tan agradable que no da ganas de parar de comer. Quizás fue el hambre contenida, pero degustar este potaje tranquilizó el estómago, así como la refrescante bebida de aguaje y el refresco de uva (ambos a baja temperatura), cumplieron con creces para aplacar la agobiante sed.


Chacarero acompañado de jugo de aguaje y uva
Me digo que tienen mucha razón, aquellas personas que pregonan la excelente culinaria de la selva. La alegría de su gente se ve reflejada hasta en sus alimentos. 
Ahora comprendo porque la selva es tan encantadora. Dicen que aquellos que visitan la selva quedan hechizados por ella y se quedan a vivir allí para siempre.
El clima tropical, sus bellas mujeres, su contagiante música, su exquisita comida y sus lugares turísticos contribuyen decididamente a ello.
Satisfecho por la comida pido la cuenta y cancelo de inmediato. Aún tengo casi una hora para reposar y digerir los alimentos. Luego retornar a las labores habituales. Regreso a mi alojamiento pensando qué almorzaré el día de mañana, pero confío en que encontraré otros sabrosos potajes, de no ser así puedo repetir el plato de hoy. Total fue muy agradable y me gustaría saborearlo nuevamente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario