sábado, 28 de enero de 2012

EDITORIAL

100 DÍAS DE GOBIERNO O DE DUDAS

Han transcurrido 100 días desde que Ollanta Humala asumió el poder. Aún están frescas sus palabras: “el pueblo peruano no puede esperar un día más” dichas durante su campaña y el juramento del cargo invocando la constitución de 1,979. Ello reavivó las esperanzas del pueblo, traicionadas  de gobierno en gobierno, de generación en generación.

Elogios de PPK a Ollanta Humala

Pero el balance del gobierno tiene varias interpretaciones. Los partidos de derecha, manifiestan el beneficio de la duda, al comprobar que no se ejecutan cambios radicales y que esas intenciones se van diluyendo poco a poco, mientras los partidos de izquierda aún confían en que se tomarán decisiones para realizar el gran cambio con inclusión social prometido durante la campaña electoral.
Sin embargo al presentar Humala la hoja de ruta, las dudas crecen en los sectores favorables a cambios radicales. El hecho de nombrar en el Ministerio de Economía y al director del Banco Central de Reserva, a personas identificadas con políticas de derecha, nos muestran un claro cambio en las ideas primigenias del Presidente. Una cosa es con guitarra y otra con cajón.
El hecho de realizar acciones inmediatas como el bono de S/. 100 soles para los mayores de 65 años y ratificar su convicción en llevar a cabo los programas “cuna más” y “beca 18” entre otros, hacen mantener las esperanzas en que una vez asentado en el gobierno, Humala proceda a realizar los cambios que el Perú necesita, para superar esa honda brecha de desigualdad entre ricos y pobres.
Las acciones de Humala para satisfacer a la derecha y otras para satisfacer a la izquierda, parece ser el camino elegido por el que transita el Presidente y lo justifica queriendo demostrar que es posible mantener el modelo económico incrementando los programas de ayuda social y aumentando el salario mínimo, que por cierto ya generó polémica en el empresariado acostumbrado a la mano de obra barata, sin sindicato y sin derechos laborales. ¿Cien días de gobierno o de dudas?

Tarapoto y todo el Departamento de
San Martín apostaron por el cambio

Pretender estar bien con Dios y con el diablo, es un reto destinado al fracaso, entendiendo que el diablo es aquel que no quiere que nada cambie o que cambie algo para que todo siga igual en el Perú.
Lo más grave es ignorar la historia. Esa que nos dice que durante muchos años el Perú ha sido considerado como un botín, con desprecio de su gente, como si los peruanos no merecieran la dignidad del desarrollo con justicia social, del trabajo digno y bien remunerado, con una educación de calidad y con una clara conciencia nacional que permita determinar el mejor uso y empleo de sus recursos naturales, como lo hace todo país que se precia de ser soberano, digno y que pretende el bienestar social para todos. Esto no ayuda a la democracia, más bien la debilita. Después nos quejamos de ideologías dañinas que son alimentadas por el incumplimiento de promesas y el mantenimiento del injusto statu quo que desde hace mucho tiempo impera en el Perú.

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